Archivado en Lovework por Joan Elias - etiquetado con Joan Elias, Lovework por Joan Elias
Premisa inicial: la crisis actual es el comienzo de nuevos tiempos. No sabemos con certeza cuando los veremos, pero están ahí. No conocemos con seguridad como se presentaran pero están invadiendo ya nuestras vidas cotidianas. Los cambios radicales tienen una contradicción temporal: cuando puedes definirlos con claridad es que ya están superados.
Hay muchas definiciones de talento, pero pocas prestan atención al talento temporal. Es decir, no se trata de acotar aquel talento que viene y se va por si mismo; sino de definir bien el talento que se adapta al tiempo que se vive. Llamémosle talento adaptativo.
No es tampoco una manera diferente de definir la inteligencia emocional. Se trata de darse cuenta que los conocimientos cambian en si mismos pero que también pueden (y deben) cambiar para adaptarse a nuevas épocas y nuevos desempeños.
Las empresas se han hartado de hablar de retención del talento durante estos últimos años y mi experiencia es que el talento sólo lo retiene quien lo tiene. Al talento hay que respetarlo primero y retenerlo es consecuencia de muchas circunstancias. Ahora, la crisis ha dinamitado premisas intocables hasta ahora: se ha tenido que despedir a mucho talento y se ha visto que el verdadero valor de una empresa no es su capital humano; sino humanos que traen capital (clientes, bancos o gobiernos).
Los empleados hemos de darnos cuenta que la economía (como la vida) es incierta, imprevisible en muchos casos porque, al final de todo, está en manos de las decisiones de humanos que gestionan, compran y venden bien o mal. Ahora es importante manejar una inteligencia que permita al talento adaptarse a su tiempo. Es el momento de acomodar lo que aprendimos para un puesto de trabajo a otro desempeño muy diferente y, con toda posibilidad, considerado de menor categoría desde el punto de vista social.
El talento adaptativo es la capacidad de utilizar los conocimientos para ayudar a pensar a otro en el lugar y el tiempo que se vive. Hay que superar la crisis adaptando el conocimiento al trabajo actual olvidándose del “puesto de trabajo” soñado para toda la vida. Para truncar a la crisis solo hay un secreto: gozar de utilizar los conocimientos en el lugar y el tiempo que se está.
En estos últimos años hemos vivido una “Operación Triunfo” económica. Nos hemos hecho “famosos” en poco tiempo y nos ha parecido todo maravilloso. Ahora el “programa” ha terminado y ya nadie nos reconoce por la calle. Es hora de darnos cuenta que para tener talento de verdad hay que “currarlo” cada día y desde abajo.
En otras palabras, el talento es una virtud y como tal, tan sólo existe si se demuestra una y otra vez y en todos y en cualquier lugar.
Joan Elias