Sonntag, 15. Februar 2009

La empresa es una actividad de riesgo...

La empresa es una actividad de riesgo y a veces se acierta y otras no, que
no significa que el éxito o fracaso empresarial se producen por
casualidad. No!, el éxito empresarial no existe sin una buena gestión, un
buen equipo humano y empeño.

Entonces qué se ha hecho mal, por qué estamos en una situación en la cual la mayoría de las empresas tienen serios problemas?
Son varias las explicaciones que se han podido leer, escuchar o ver, sin embargo la siguiente liga la macroeconomía, la empresa y el sector financiero: Un crecimiento económico y empresarial financiado con deudas y no con fondos propios, y por tanto superior al crecimiento posible basándose en una estructura financiera equilibrada.

Vamos un paso atrás: La actividad bancaria es una actividad dónde toda piedra hace pared. Una entidad recauda fondos (se presta dinero) de sus clientes, que lo depositan en depósitos, en productos a plazo etc.. Éste fondo recaudado la misma entidad, cumpliendo su función de intermediario, se lo presta a su vez a sus clientes en forma de hipotecas.
De allí la entidad obtiene un pequeño margen (p.ej. ingreso de hipotecas menos gasto de depósito) con el cual tiene que cubrir todos sus gastos.
Por tanto, sí en este negocio de intermediario un cliente deja de pagar, la entidad en vez de ganar pierde y como consecuencia…..mejor no hablar.
Para que ello no ocurra las entidades han establecido unos criterios de riesgo y gestión de riesgo, que son y han sido aproximadamente los mismos desde hace casi 30 años. Estos tienen una gran importancia y son fundamentales en el negocio, porque ningún banco en la historia ha quebrado por vender menos, sino por la mala gestión de riesgo. Nos preguntamos: Son los criterios anticuados para la época en la que nos encontramos? La respuesta es NO!

Hay que diferenciar entre la estrategia global de una entidad/sector y la gestión del riesgo. En una periodo de un fuerte crecimiento económico, si la entidad define como prioritario desde el punto de vista estratégico enfocarse más en lo comercial (vender más productos a un mayor número de clientes) que a la gestión de riesgo (dar préstamos a aquellos que con una gran probabilidad lo puedan devolver), como empleado ante la duda sobre que hacer, uno se decide por vender más (p.ej. ampliar la línea de crédito) a la empresa, que como resultado de ésta política queda clasificada como buena.

Como consecuencia de esta vocación comercial, en las entidades se ha dejado de prestar la suficiente importancia al riesgo y a la gestión del mismo.
Los empleados de la banca que se dedicaban a gestionar a las empresas, (vamos a llamarlos “Gestores de Empresas”), en vez de ser analistas y gestores de riesgos que adicionalmente vendían productos, han sido puros comerciales que venden productos y se despreocupaban del riesgo.

No se preguntaba si las empresas, excluyendo las garantías, podían devolver sus deudas o si tenían un “Plan B” a la hora de no pagar, asumiendo de esta forma más riesgo. Primero porque las garantías son el último recurso en el caso que las empresas no hagan frente sus pagos (=obligaciones) y segundo, sabemos que en tiempos de crisis las garantías son más difíciles de ejecutar y vender, incluso valen menos y en casos no cubren ni la deuda.

Ahí estamos: Las empresas en los últimos años de fuerte crecimiento económico han crecido/expandido mucho e incluso más de lo necesario, pensando que esto iba a seguir así. Todo ello fue financiado en mayoría con deuda, llegando a tener las empresas unos grandes balances (=gran patrimonio), y en consecuencia un parte importante de OBLIGACIONES(!!!).

Tras el cambio del ciclo económico (“crisis”) las empresas venden e ingresan menos, en consecuencia (omitiendo unas explicaciones adicionales) disponen de menos recursos (liquidez) para atender sus pagos. De ahí la frase que todas estas empresas son buenas hasta que lo dejan de serlo.

Es importante entender que a nivel empresarial liquidez sin patrimonio sí que puede funcionar, sin embargo un gran patrimonio empresarial sin liquidez no vale para nada, porque la consecuencia inmediata será una suspensión de pagos (no atender sus pagos).

Queriendo evitar las empresas ésta suspensión y las entidades financieras queriendo recuperar el dinero prestado y quizás ganar algunos de los intereses correspondientes, se reúnen y renegocian las condiciones, pensando: No me puedo ir, ni cortar la financiación, ya que si lo hago la empresa quiebra y pierdo todo, por tanto cómo ayudo para que la empresa nos pueda pagar! De allí la expresión anglosajón “throw good money after bad money” que no significa otra cosa que invertir dinero bueno para recuperar dinero malo.
Realmente la solución es fácil, ya que, una vez que la empresa tenga este tipo de problemas sólo se soluciona con….…..dinero (adicional).

Este dinero, desde el punto de vista empresarial, puede tener varias procedencias, como p.ej. venta de negocios, liquidación de excedentes, venta de maquinaria, aplazamientos de obligaciones, expedientes laborales, búsqueda de nuevos socios financieros, reestructuración de deudas etc., para nombrar algunas.

Ahora más que nunca se trata que la gestión acierte en la mezcla de las decisiones al respecto, porque de ello dependerá cómo y cuándo van a salir las empresas de las turbulencias en las que se encuentran, porque siguen disponiendo de buenos equipos humanos y el empeño, la situación lo requiere, lo pondrán sí o sí.