La tensión que existe antes de dar una presentación, se dice muchas veces, resulta de las mismas expectativas que se crea uno mismo. No nos queremos defraudar, no queremos defraudar a los demás, queremos ser perfectos.
Debido a ello: Las claves para una buena presentación son las “2 P’s”: Preparación, Prácticas!
Hasta aquí todo fácil de entender y sin más misterio, pero que hacemos si esto nos pasa en el día a día?!?!?! Qué preparar si viene de desprevenido y menos como practicar algo como aquello.
Expectativas se crean, por un lado por nosotros mismos y por otra parte también por el entorno.
Con ellas, muchas veces, nuestra forma de ser, nuestro comportamiento cambia. Empezamos a actuar de forma diferente, abandonamos nuestra forma natural de ser, de expresar y actuar. En este caso empezamos sentirnos incomodo, porque no somos nosotros mismos.
¿Qué hacer? ¡Ni idea!
Tomarse tiempo, recapacitar (qué es lo que realmente quiero) ó incluso no entrar en el juego. Unas palabras claras a tiempo (“bajandose los panta…”) también solucionan.
Resumiendo: “Buenas noches!”